Malos chocleros, malos sueños

 
Malos chocleros, malos sueños
 
Hace rato que vengo soñando tragedias. Simbolicamente pero tragedias. Esas que asustan y que practicamente son todo un mito acerca de la mala fortuna venidera. Un ejemplo? la caída de los chicleros, también conocidos como dientes. Venía sucediendo desde hace tiempo y si me pongo a recordar lo de hace dos días francamente terminó en pesadilla.
 
Cabe decir que me cuesta trabajar recordar cosas en mi periodo de lúcidez (despierto) y con mayor razón luego olvido lo que pasa en mis sueños, pero la recurrencia en estos ya se me hizo mucho.
 
Gisella, una amiga del trasnoche antes de cerrar el local, me habla que no necesariamente la ‘muerte’ simbolizada en la caída de chocleros es la ‘pálida’ propiamente tal, sino que puede ser el ‘fin’ de un ciclo, una cosa o algo que termina. Que abanico tan grande posibilidades nos abre eso. Creo que es de lo que más se valen los astrólogos para hacer sus pronósticos, de lo imprevisible y repentina que es la vida para sorprendernos. Como suelo decir ‘por algo se inventó la palabra Sorpresa’, no hay caso uno se pone en un escenario y de por sí eso ya no ocurre.
 
El mote es que andar pensando en los malos presagios no es buen fondo para llenar los espacios vacios que uno tiene a ratos, de hecho uno mismo puede condicionarse ‘por si’ a soñar oraculos desafortunados, pero de que algo hay , algo tiene que haber.
 
A propósito de lo mismo, a la propia Gise le proponía la teoría (no muy rebuscada) de que la inferencia de ciertos elementos en los sueños depende en parte de lo que uno vio o hizo antes de comenzar a zetear o invernar. For example: si al llegar a mi sucucho pongo la tele y veo CSI no debería esperar que mis sueños tengan partidos de futbol o puro romance. O si comparto con la Gise u otros amigos antes de que me bata el sueño, no debe parecerme raro que alguno de mis amigos, conocidos u otro actor incidental de cada noche irrumpa en mi subconciente. Definitivamente es mejor que andar soñando con potenciales profecias de desgracias.
 
Por suerte Baywatch no lo dan de trasnoche (las rubias del 4 no las veo) o peor aún, el cura Hasbún no sale dando las palabras al cierre, eso sí sería pasar una mala noche.
 
 
b.
 
 

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